16/3/07

Jakobson y las funciones de la comunicación

Considero que el principal vínculo que existe entre el artículo de Roman Jakobson acerca de la “lingüística y poética” y la comunicación visual es que se plantea el análisis de la comunicación desde un punto de vista no sólo funcional o estructural, sino más bien integral, donde no sólo se busca transmitir una idea de forma clara y sencilla, sino que también se busca expresar un significado que sea “agradable” y atractivo para el receptor u oyente del mensaje, lo que en este caso se denomina “función poética”. Por lo anterior puedo decir que al igual que el lenguaje hablado o escrito, y sus funciones básicas comunicativas, la comunicación visual debe de ser elaborada, entendida y analizada desde un punto de vista más que estructural o superficial, es decir, dentro de los mensajes visuales no se puede hablar de recetas o construcciones lineales que resuelvan de forma óptima un problema de comunicación.

Tomando como referencia a Jakobson, se puede decir que muchos de los mensajes que observamos en nuestra vida cotidiana transmiten simple y llanamente ciertos significados, ya sea de forma intencional o “fortuita” (como en el caso de los semáforos o las señales que muestran los nombres de ciertas calles o avenidas), pero dichos mensajes no transmiten la información de forma integral, tomando en cuenta un punto de vista funcional y de contenido de manera conjunta, es decir, no importa tanto la satisfacción total del usuario o receptor sino la función (en ocasiones) que cumplirá la interfaz elaborada. Por lo tanto, las soluciones visuales desarrolladas por un diseñador se les tendría que evaluar desde un punto de vista que considerara la “función poética” de las mismas, establecida previamente por el comunicador gráfico, en donde se toman en cuenta qué aspectos deben de satisfacer los significantes realizados así como los distintos aspectos que fueron tomados en cuenta durante el proceso de proyección y elaboración de un mensaje.

Así como Jakobson menciona en su artículo que la función poética no se refiere sólo a la poesía sino a una serie de contenidos perfectamente bien planificados, seleccionados y estructurados, la comunicación visual correctamente elaborada, desde un punto de vista profesional y ético, no debe ser juzgada sólo por su apariencia estética o el resultado final obtenido, ya que anterior a la obtención de la propuesta gráfica realizada existen una serie de factores importantes que son tomados en cuenta (o que en teoría deberían de tomarse en cuenta) para obtener la mejor propuesta visual posible. Para poder elaborar mensajes que permitan una comunicación eficiente, el autor propone ciertos parámetros que se deben de considerar para que el resultado final obtenido sea el más óptimo.

En primer lugar se habla de una función emotiva (emisor), en donde se ve involucrado el emisor del mensaje y se refiere a la expresión de la actitud de éste hacia lo que está diciendo, aunque en la comunicación visual, la expresión de la actitud del comunicador no debe de jugar un papel preponderante. Se dice que la función emotiva busca dotar al mensaje de una riqueza en sus elementos, estructura y forma, es decir, se busca que una cierta información no sólo cumpla con una función “cognitiva-informativa” sino que además permita un goce estético.

Después se habla de la función referencial (contexto), en donde se toma en cuenta qué va a decir el mensaje elaborado de acuerdo con el espacio/tiempo en que se desarrolla una cierta información. Se busca identificar cuál es el contenido o la referencia que tomaré como punto de partida para ubicar el significante dentro de un entorno social. Este es un elemento sumamente importante ya que cada cultura, incluso cada grupo social perteneciente a una misma cultura, entienden los mensajes de manera diversa, por lo que la contextualización adecuada de los datos obtenidos, ayudará a una mejor decodificación del mensaje que se pretende comunicar.

Otro aspecto importante a tomar en cuenta es la función fática (canal), que se refiere a la comprobación del canal de comunicación, ya que de forma general se puede decir que siempre se realiza una “prueba” para que el canal de comunicación funcione correctamente. Este es un elemento que ha sido muy descuidado por el diseñador ya que se elaboran diversos significantes y se muestran a un determinado público pero no se comprueba si el mensaje está transmitiendo la información deseada. Para poder retroalimentar el trabajo del diseñador, es importante que se exponga el mensaje ante un cierto número de personas pertenecientes al sector social seleccionado (es decir, que formen parte de los futuros usuarios) para identificar que factores están cumpliendo satisfactoriamente con su función y cuales no. Un elemento importante dentro de esta función es el contraste, el cual debe de estar presente en toda comunicación gráfica para poder asegurar una “ergonomía visual”, donde se toman en cuenta las capacidades perceptuales de los individuos (tanto a nivel cultural-social como físico). En este caso considero que conjuntamente con la supervisión de la función fática se podría también identificar y analizar la función conativa (receptor), que se refiere a las intenciones que puede tener un determinado receptor con respecto a un determinado mensaje (hablando desde el punto de vista de la comunicación visual). Digo lo anterior porque cuando se comprueba que tanto está funcionando un mensaje a través de la presentación de éste a un conjunto de futuros usuarios (un grupo muestra representativo) entonces también se podrían evaluar que intenciones o actitudes está desarrollando el individuo ante el significante al que está siendo expuesto y si efectivamente se está produciendo el efecto deseado en la audiencia (aunque no en un sentido rígido o estricto ya que las decodificaciones varían de individuo a individuo).

Por último se habla de una función metalingüística (código), que hablando desde el punto de vista de la comunicación visual se puede decir que esta función permite que un lenguaje se explique a través del mismo lenguaje. En este caso se puede poner como ejemplo la información presentada en un mapa, en donde un conjunto de códigos (cromáticos, alfabéticos, morfológicos) permite entender y decodificar la información representada por un conjunto de líneas de diferentes tipos y grosores, es decir, un conjunto de elementos presentados en un mismo mensaje visual, permiten entender de manera global un significado dado. Estas son algunos elementos importantes que pueden ser tomados en cuenta por el diseñador en el momento de realizar el diseño de la información y que yo encuentro como punto de unión entre el artículo de Jakobson y la comunicación visual.

15/3/07

Stuart Hall y la codificación-decodificación: más allá de Shannon y Weaver

Refiriéndome al artículo de Stuart Hall llamado “Enconding/decoding in culture, media, language”, es conveniente decir en primer lugar que la importancia de esta propuesta teórica es que le quita la linealidad al proceso de comunicación que tradicionalmente se utiliza para entender la transmisión de mensajes (propuesta Shannon y Wearver). La reflexión que se hace acerca del modelo “tradicional” de comunicación que sólo contempla al emisor, al mensaje y al receptor, permite observar que se centra en un nivel de intercambio de mensajes y existe la ausencia de una concepción estructurada de los diferentes momentos que se dan en una compleja estructura de relaciones como lo es la emisión y el intercambio de información.

Se plantea la idea de que se puede pensar en el proceso de comunicación como la producción, la circulación, la distribución/consumo y la reproducción. La concepción antes mencionada está referida a los programas televisivos tal y como Hall considera que generan las estructuras comunicativas. Se dice que en la producción se construye el mensaje, y es entonces cuando el “circuito” de comunicación comienza. En el proceso de producción existe un “aspecto discursivo” que es creado bajo el marco de los significados e ideas donde se ven involucrados el conocimiento-en-uso que tiene que ver con las “rutinas” de producción que son históricamente definidas como habilidades técnicas, ideologías profesionales, conocimiento institucional, definiciones y asunciones, asunciones que tienen que ver con una audiencia, etc.

Es importante decir que las estructuras de transmisión de información deben de dar paso a la codificación de los mensajes en la forma de un discurso con significado. Antes de que un mensaje pueda tener un efecto, satisfacer una necesidad o ser puesto en uso, debe ser identificado como un discurso con significado y ser significativamente decodificado. Es el conjunto de significados decodificados los que pueden tener un efecto, una influencia, dar entretenimiento, una instrucción o persuadir, con consecuencias profundas en un nivel perceptual, cognitivo, emocional, ideológico o de comportamiento del individuo. El modelo tradicional de la comunicación (emisor-mensaje-canal-receptor), deja de lado aspectos importantes que tienen que ver con la percepción del usuario o receptor, en donde interviene otros aspectos como la cultura, la educación, el dominio del lenguaje, su conocimiento de los sistemas de comunicación, etc., cuando se realiza la decodificación de una información percibida.

Cuando se da un proceso de comunicación, los procesos de codificación-emisión y decodificación-recepción no son simétricos, es decir, no se tiene un entendimiento totalmente “igual” de lo que se está transmitiendo (emisor) y lo que se está entendiendo (receptor) ya que en cada individuo existen diversos factores que modifican o intervienen en su forma de ver y entender el mundo o su entorno. También interviene en la modificación del entendimiento de los mensajes los códigos utilizados en la transmisión de la información, es decir, los códigos utilizados deben ser similares entre el emisor y el receptor para que se pueda establecer un entendimiento comunicativo.

Los códigos pueden estar tan “naturalizados” en una cultura puesto que son aprendidos a edades muy tempranas por los individuos, que parecen fáciles de entender y casi universales, sin embargo, estos códigos tienen que ver con un espacio, una cultura y un tiempo específico, por lo que pierden su naturaleza de “universalidad” ya que son conocidos y utilizados por un conjunto de individuos más no es aplicable para todas y cada una de las culturas internacionales. Por lo anterior no debemos de engañarnos al pensar que un tipo de comunicación (que un conjunto de individuos ha interiorizado profundamente o “naturalizado”) puede tener un entendimiento universal.

Se debe de recordar que todo código tiene la característica de ser arbitrario, es decir, determinado y adecuado para una sociedad, un tiempo y un lugar específico, donde todo parte de una convención. Se puede decir que la denotación y la connotación forman parte de los diferentes códigos, es decir, estos procesos se realizarán de acuerdo con las estipulaciones específicas de la convención en que sean utilizadas. Un aspecto importante a resaltar es lo dicho por Barthes acerca de que los niveles connotativos de significado “tienen una comunicación cercana con la cultura, el conocimiento y la historia”, es decir son fragmentos de una ideología.

La acción de codificar un mensaje puede permitir una delimitación de la decodificación por parte del receptor puesto que existirán algunos parámetros los cuales serán establecidos por el emisor en busca de que el receptor capte o entienda un mensaje de acuerdo con las intenciones del que emitió la información transmitida. Este proceso no está dado o establecido, sino que se va construyendo a través de la comunicación, a través de un proceso de entendimiento y retroalimentación. Aunque la propuesta anterior es deseada, se debe de pensar más bien en que existen articulaciones variantes en donde la codificación y decodificación pueden ser combinadas, es decir, que no existe un circuito de comunicación “lineal y rígido” como el tradicional, donde se puede identificar un emisor, un mensaje, un canal y un receptor, además de que, en teoría, el emisor codifica y el receptor decodifica una cierta información, ya que es muy difícil tener control de esta situación. Por lo anterior, Stuart Hall identifica la existencia de ciertos elementos que intervienen en la emisión, codificación, percepción y decodificación de la información transmitida que son:

1. La infraestructura técnica
2. Las relaciones de producción
3. Los marcos de conocimiento

Estos tres elementos influyen en los individuos tanto en el momento de emitir o crear un mensaje (codificación) como en el momento de recibir una cierta información (decodificación). Como se puede observar, existen diversos factores inherentes al individuo que pueden ayudar o perjudicar en el proceso de comunicación.

Por último se puede decir que independientemente de la mediación entre la emisión y el mensaje y de acuerdo con los elementos cognitivos que se encuentran presentes en el individuo (infraestructura técnica, relaciones de producción y marcos de conocimiento), existen tres posiciones principales que surgen de la interacción entre el receptor y el mensaje.

Una posición hegemónica, es decir, existe “una verdad absoluta” de lo que se dice, se da una lectura hegemónica. La elección particular de ciertos formatos, la selección de personajes, la selección de imágenes, son combinados a través de la operación de un “código profesional”, el código establecido por un grupo dominante, el grupo del control, ante el cual la información debe ser recibida tal y como es transmitida. Buscan representar “globalizaciones” de sus puntos de vista, o tratan de que sus puntos de vista sean percibidos de la misma manera por todo el mundo. En este caso se puede decir que sólo la visión presentada en este tipo de comunicación es legítima.

Una posición negociada en la transmisión de mensajes que es cuando existe una aceptación parcial de la información, el receptor decide que información le interesa y le sirve.

Una posición opuesta a lo que se transmite, donde lo que se dice no es aceptado. Desde esta posición, cada mensaje decodificado es codificado después como una falacia, donde lo que se percibe principalmente es que el emisor miente.

6/3/07

Shannon y Weaver: Un modelo de comunicación

Hablando de los procesos comunicativos en que nos vemos envueltos los seres humanos, es necesario hacer referencia a la teoría establecida por Shannon y Weaver en su artículo “The mathematical theory of communication” en donde se plantea un modelo comunicativo que resulta interesante estudiar. Para poder analizar objetivamente dicha propuesta teórica, debemos de partir de que les interesaba estudiar e identificar principalmente cómo llegaban los datos de un lugar a otro, nos les interesaba la interpretación ni que otros aspectos intervenían en la misma, como por ejemplo, los procesos de codificación y decodificación (como es el caso de Stuart Hall). Se parte del hecho de que la teoría matemática de la comunicación fue desarrollada y liderada por Claude Shannon en los laboratorios de la compañía “Bell” y fue aplicada en un principio para resolver el problema técnico de la comunicación vía telefónica, es por eso que se percibe una “linealidad excesiva” puesto que es un esquema que está basado precisamente en la forma en que se transmiten los datos a través de un auricular y además los aparatos telefónicos en tiempos de Shannon y Weaver presentaban demasiadas deficiencias, por lo que había que desarrollar un estudio riguroso que pudiera resolver sus principales fallas.

Ya entrando un poco en materia, el artículo habla acerca de los procesos de comunicación, acerca de cómo se transmite un cierto mensaje, con respecto a lo cual se plantean tres niveles de problemas en la comunicación:

1. El problema técnico (nivel A).- Tiene que ver con la veracidad en la transmisión de conjunto de “símbolos” desde el emisor hacia el receptor a través de una comunicación telefónica o radiofónica o en una transmisión televisiva. Se dice que matemáticamente en la comunicación vía radio o teléfono existe el elemento “tiempo” como una determinante en la transmisión de datos y en la comunicación televisiva se conjugan diferentes factores como el tiempo y la transmisión de las imágenes, por lo que existe la necesidad de resolver cualquier problema “técnico” que afecte la correcta transmisión del mensaje debido a las características de tiempo y tiempo-imagen que pueden afectar la recepción adecuada del mensaje en el receptor.

2. El problema semántico (nivel B).- En este caso debe de existir un conjunto de “conocimientos” compartidos entre el emisor y el receptor para que puedan realizar una comunicación adecuada. Se propone la idea de que se debe de comprobar la comunicación a través de cuestionamientos acerca de si el receptor (o el emisor) entienden lo que están conversando, aunque esto es aplicable principalmente al discurso oral, como cuando estamos hablando por teléfono y no estamos seguros de que nuestro receptor nos esta entendiendo, entonces decimos “BUENO” para comprobar si la otra persona nos está entendiendo.

3. El problema de la efectividad (nivel C).- El principal aspecto que se estudia en este apartado es comprobar el éxito (o no) de la comunicación a través de la “comprobación” de entendimiento de los mensajes por parte del receptor, es decir, que la información transmitida por el receptor se captó de manera favorable. Se busca que el mensaje enviado al receptor produzca un efecto que se represente mediante la realización de una determinada acción por parte de este.

Problemas de comunicación en el nivel A (el problema técnico)
Con respecto al problema técnico de la comunicación, Shannon y Weaver tienen una concepción “simbólica” de un sistema de comunicación en donde se propone que existe: una fuente, un mensaje, un transmisor (teléfono), una señal, ruido, una señal recibida, un receptor (teléfono), un mensaje y un destino o receptor. Hablando un poco acerca de la concepción simbólica antes mencionada, se puede decir que la fuente de información selecciona un mensaje “deseado” de un conjunto de posibles mensajes. Dicho mensaje puede ser escrito o hablado, pueden ser fotos, música, etc. Entonces el “transmisor” cambia este mensaje en una señal que se manda a través del canal de comunicación desde el transmisor al receptor. En el caso del teléfono el canal es el cable en donde “circula” la señal que es una variación eléctrica simultánea y el transmisor es el conjunto de aparatos (el del emisor y el del receptor), es decir, el teléfono es el transmisor que modifica la presión de sonido de la voz en una variación eléctrica simultánea. En el lenguaje hablado, la fuente es el cerebro, el transmisor es el mecanismo de la voz que produce una variación en la presión de la voz (la señal) que es transmitida a través del aire (el canal).

El receptor es una clase de transmisor “inverso”, que cambia la señal transmitida en un mensaje y manejando éste hacia un destino. Dentro de la transmisión de un mensaje existen ciertos elementos que dificultan el entendimiento de la información como las distorsiones de sonido, errores de transmisión, la diferenciación de tonos, etc., que, de acuerdo con la teoría matemática, son elementos que reciben el nombre de ruido.

Desde la perspectiva matemática, la información esta relacionada no tanto con el contenido sino con la cantidad de elementos que pueden ser transmitidos, enviados. En este caso, los elementos inmersos en una comunicación son denominados “bits”. En este modelo de comunicación, la cantidad de información transmitida a través de un dispositivo esta cuantificada de acuerdo con las opciones de transmisión que se puedan elegir de forma libre. La cantidad de información que se transmitirá tiene que ver con el orden lógico en que se emitirá un mensaje desde el punto de vista del emisor, es decir, él irá seleccionando las piezas o bits de información que sean los más pertinentes y el transmisor deberá de servir de forma eficiente en el mantenimiento de un proceso comunicativo efectivo.

Un concepto importante que se puede resaltar es la “entropía” que dentro de las ciencias físicas esta asociada con un situación en donde es considerada una medida del grado de casualidad o mezcla en una situación dada y la tendencia de los sistemas físicos que pueden llegar a ser cada vez menos organizados y llegar a estar cada vez más mezclados, es decir, existe una ausencia de contraste entre los elementos transmitidos (información) y el ruido (por ejemplo sonidos ajenos al mensaje principal) que puede estar presente en el canal de transmisión, lo que imposibilita un entendimiento correcto de la información que es comunicada, llegando a producir un conjunto “homogéneo” entre información relevante y ruido, que genera una muy baja calidad en la comunicación que en algún momento puede llegar a parecer algo cotidiano o normal.

Otro elemento que se ve envuelto en la comunicación de acuerdo con estos autores es la redundancia, que desde este punto de vista funciona como un auxiliar de la información para que la comunicación pueda llevarse a cabo de forma eficiente, es decir, una vez que se tiene una entropía en la comunicación, donde el mensaje o la señal se confunden con el ruido percibido, entonces la redundancia se convierte en una herramienta indispensable para asegurarse que la información sea captada o recibida de forma adecuada.

En cuanto a la capacidad de un canal de comunicación, se dice que ésta tiene que ver con la “habilidad” para transmitir lo que es producido o emitido por la fuente con respecto a una información dada. Tiene que ver con la cantidad de información que puede ser enviada a través de un “transmisor”. En este caso se toma en cuenta la cantidad de bits que se pueden transmitir así como también el tiempo que toma dicha transmisión (por ejemplo, número de bits a transmitir por segundo). Aquí se considera que la función del transmisor (aparato) es la codificación y la función del receptor será la decodificación.

A pesar de que la capacidad del canal de transmisión es importante, no hay que olvidar que la cantidad de información emitida por la fuente sobrepasa a la audiencia, entonces también se cae en problemas de comunicación por el exceso de información que es transmitida por el emisor sin importar que el canal tenga la capacidad necesaria para conducir el mensaje y esté libre de ruido, es decir, no tiene caso realizar un mensaje (ya sea visual u oral) con todos los elementos técnicos más avanzados si las personas que lo van a recibir no lo entienden.

Por último puedo decir que aunque esta visión de la comunicación es limitada, si permite analizar de forma esquemática un proceso de comunicación llevado a cabo entre diferentes interlocutores, por lo que puede ser un buen punto de partida para entender de forma muy básica algunos factores que se deben de tomar en cuenta en el momento de diseñar un mensaje dado. Citando a Weaver (en Shannon, 1964) se puede decir que “El lenguaje debe ser diseñado o desarrollado desde un punto de vista totalmente amplio que permita expresar, comunicar y entender todas aquellas cosas que el ser humano pudiera o quisiera decir”.

20/2/07

Bien por Bonsiepe, arriba el diseño!

Debido a que actualmente el diseño sufre una especie de “crisis” con respecto a su concepción, uso y alcances, algunos diseñadores han comenzado a reflexionar acerca de las “aptitudes” y “carencias” de las disciplinas proyectuales (como el diseño gráfico y el industrial) con el fin de lograr una conscientización de los usuarios, y también de los propios diseñadores, acerca del papel fundamental del diseño dentro del proceso actual de mercado.

Una lectura interesante que es bastante recomendable para aquellas personas que están metidas en el ámbito de la comunicación visual es “Del objeto a la interfase” de Gui Bonsiepe, donde de manera breve y concisa se explica cómo ha ido “evolucionando” el concepto de diseño de acuerdo con el momento histórico en el que se ha encontrado y también se reflexiona acerca de la utilidad del mismo (del diseño) así como de algunos aspectos importantes que debe de tomar en cuenta el diseñador para desarrollar su disciplina.

Algunos aspectos importantes a destacar de la lectura son los siguientes:

-Un elemento que comenzó a contribuir en el hecho de que el diseño fuera, y sea tomado, como algo meramente ornamental es que, por ejemplo, en la década de los años 50’s las disciplinas proyectuales estaban centradas en aspectos de la producción en masa, que cubría aspectos como la racionalización y la estandarización, donde la “apariencia” de los objetos y los mensajes visuales quedaban desestimados u olvidados completamente en aras de la funcionalidad y la facilidad de adquisición. Este problema no es ajeno a nuestra realidad ya que en muchas ocasiones se sigue pensando en el diseño como en aquella actividad de embellecer superficialmente y sin fundamentos, donde la frase “se ve o está bonito” es la clásica acompañante del trabajo proyectual y de producción.

Considero que una forma de evitar las connotaciones peyorativas es entender el diseño como una actividad importante, sino es que necesaria, en el proceso de compra-venta. Para esto cabe hacer una breve reflexión: ¿cuántas veces no hemos dejado de adquirir un producto o servicio porque no nos satisface visualmente la marca, la publicidad, la forma de los objetos, la textura, etc.?, estos elementos que pudieran parecer superficiales y frívolos, “sólo concernientes a la superficie”, tienen que ver con un proceso de investigación, análisis, selección, disposición y proyección de información que es materializada en un producto de diseño (pudiendo ser este un producto “físico” o un servicio) y que el usuario utiliza de manera cotidiana sin reflexionar acerca de las características gráficas, materiales o de construcción que implican el hecho de que el cliente sólo vaya al supermercado y adquiera lo que a el le agrada, es decir, algunos productos o servicios están tan bien diseñados que el público en general ni siquiera nota la labor del diseñador puesto que está tan satisfecho con la imagen que está adquiriendo que la labor del diseñador no es tomada en cuenta.

Por lo anterior, es necesario que el diseñador ponga atención en los procesos implicados en su disciplina para que de esta forma se pueda estructurar una metodología proyectual que ayude al diseñador a clarificar sus procesos creativos y las soluciones visuales elaboradas no sean interpretadas como “golpes de suerte” o “un resultado bonito” que se le ocurrió a alguien. Es decir, si a la falta de interés y conocimiento del cliente acerca de la comunicación visual (en cualquiera de sus formas) se añade la falta de dominio de la disciplina por parte del diseñador, entonces se crea una mayor ambigüedad acerca de la actividad proyectual en la que se esta trabajando.

-Un término propuesto por Gui Bonsiepe para explicar la labor del diseñador, más allá de si es gráfico, industrial o arquitectónico, es el de “Interfaz”. Este concepto, según el autor antes citado, se refiere a aquella interacción que sucede entre el cuerpo humano, el objetivo de una acción (lo que se quiere hacer) y un artefacto o una información en el ámbito de la comunicación, donde la conexión entre los tres elementos antes mencionados se da gracias a la interfaz. Con respecto a lo anterior Bonsiepe dice lo siguiente:

“Se debe tener en cuenta que la interfase no es un objeto sino un ‘espacio’ (o acción) en el que se articula la interacción entre el cuerpo humano, la herramienta (artefacto entendido como objeto o como artefacto comunicativo) y objeto de acción”.

Es decir, se habla de una interfaz sólo cuando existe una interacción real entre el individuo, una necesidad y un objeto satisfactor de esa necesidad. Por ejemplo, se podría pensar en un “mouse” de computadora como una interfaz, pero este realmente se convierte en una interfaz (de acuerdo con lo anteriormente citado) cuando el objeto, el mouse, ayuda al individuo a “comunicarse” o interactuar con la computadora puesto que de otra forma, el mouse como tal no dejaría de ser sólo un objeto, capaz de satisfacer otras necesidades como por ejemplo ser un ornamento o un “pisapapeles”. En este caso, la interfaz se concibe como aquel satisfactor de una necesidad, intermediario entre el individuo y su entorno, que es donde Gui Bonsiepe identifica la labor del diseñador, sea gráfico o industrial, entre otros.

Bonsiepe destaca que la interfase vuelve accesible el carácter instrumental de los objetos y el contenido comunicativo de la información y que es el factor constitutivo del utensilio, es decir, si no se concibieran los mensajes u objetos como interfaces o intermediarios entre el emisor, el entorno y el usuario, entonces ningún objeto proveniente de las disciplinas proyectuales tendría razón de existir ya que no cumplirían ninguna función.

Otro aspecto que considero importante es la afirmación hecha por Bonsiepe acerca de que en el afán de vender, las empresas o los individuos se preocupan muy poco por la proyección o planeación de los objetos de diseño, considerando esta actividad (la proyección o planeación) como una “actividad que perturba el flujo productivo”, donde la empresa o cliente quiere y pide las cosas “para ayer”, creyendo o pensando que el diseño es producto de la mecanización de todo proceso creativo, donde entonces aparece el uso excesivo e inconsciente de los sistemas tecnológicos para generar una supuesta “solución visual”. En este caso, el diseñador tiene gran parte de culpa puesto que no ha estado dispuesto a establecer parámetros claros de calidad, tiempo y costos que vayan de acuerdo con la actividad que se desarrolla, es decir, el diseñador con tal de trabajar entonces realiza casi cualquier actividad de diseño solicitada por el cliente, sin la planeación y proyección necesaria para obtener una solución visual satisfactoria, por lo que el solicitante de un “objeto” de diseño piensa que diseñar es cualquier cosa. Porque no responder a aquellas personas que a toda solicitud de diseño dicen: me urge “es que era para ayer”, pues entonces me hubiera venido a ver o consultar hace un mes, o mínimo hace quince días, porque hay que recordar que quien tiene la urgencia y la necesidad de resolver el problema de comunicación visual es el cliente no el diseñador.

Por último puedo mencionar que coincido con Bonsiepe acerca de que “la búsqueda de una identidad está motivada por el deseo de autonomía, es decir de poder, para determinar el propio futuro”. Basándose en esto se puede decir que no se pierde el tiempo en la búsqueda y especificación de los alcances y límites del diseño así como de sus argumentos teóricos, sino que más bien es un esfuerzo por establecer bases suficientemente sólidas para sustentar una actividad o disciplina que aún es bastante joven y que necesita ser desarrollada con consciencia, conocimiento y compromiso de todo aquel que se denomine diseñador, puesto que no se puede hacer diseño, en un sentido estricto y coherente, si no se conocen antes los fundamentos teóricos, prácticos y lógicos que respaldan una actividad seria como lo es el diseño.

13/2/07

La “textualidad” de la imagen

Un punto de vista que puede resultar importante para la comunicación visual es el propuesto por Lorenzo Vilches en su artículo “La imagen es un texto”. La noción de que una imagen es entendida y estructurada como un texto, permite comenzar a percibir los mensajes gráficos como elementos que poseen una lógica y una intención comunicativa definida, es decir, al hablar de un texto se está hablando de un conjunto de elementos que son estructurados de tal forma que transmitan (o puedan transmitir) un significado. Vilches menciona que el texto es “un todo discursivo coherente por medio del cual se llevan a cabo estrategias de comunicación”, por lo que se está indicando que el comunicador visual va más allá de la simple expresión plástica o estética.

A partir de concebir a la imagen como texto se destaca en el artículo, la necesidad de unidad entre todos los elementos gráfico-semánticos para lograr una correcta comunicación. A la unidad lógica de los elementos utilizados se les denomina coherencia textual, que según el autor, "es una propiedad semántico-perceptiva del mensaje y permite la interpretación de una expresión con respecto al contenido de una secuencia de imágenes en relación con su significado", con lo que se puede observar que existe la necesidad de que el diseñador elabore sus soluciones visuales de manera consciente y lógica para que el resultado en conjunto (el mensaje visual total) sea pertinente de acuerdo con la correcta interrelación de los elementos semántico-formales utilizados (o también llamados isotopías).

Otro elemento importante mencionado en el artículo de Vilches es que no sólo debe de existir una competencia por parte del diseñador para crear un mensaje sino que el espectador también debe tener los “conocimientos” necesarios para poder reinterpretar un mensaje y establecer un proceso comunicativo, por lo que es necesario que se tome en cuenta el público al cual va dirigido el mensaje, para que de esta forma el observador pueda “leer” adecuadamente el texto gráfico que se le presenta. Haciendo referencia a lo anterior, se puede destacar que los diversos sistemas de lenguajes que forman un texto, presuponen y necesitan de una competencia de lectura, la cual se realiza a través de las articulaciones espacio-temporales que pueden construir el recorrido de la mirada del interpretante (Vilches, 1991). Debido a que el punto de vista o interpretación por parte del observador es muy importante, Vilches nos dice que “no es la imagen sino el lector quien realiza la integración de la problemática de la verdad en el discurso visual (o la proposición visual)”. La importancia de esta declaración, según mi punto de vista, es que propone una visión pragmática de las soluciones visuales, que es un aspecto muy descuidado por los diseñadores gráficos puesto que muchas veces se colocan o “ponen en escena” mensajes que lejos de comunicar crean una contaminación visual y no se corrobora la eficacia (o ausencia de esta) desde el punto de vista del observador o interpretante, que a final de cuentas es el usuario final de todo objeto de diseño (en este caso objeto de diseño gráfico).

La propuesta hecha por Lorenzo Vilches acerca de nombrar a la “imagen como texto”, es bastante interesante puesto que permite suponer una estructura y forma coherente de los mensajes gráficos, pero considero que puede resultar un tanto confusa para aquellas personas que no están totalmente inmersas dentro de la comunicación visual, ya que en el lenguaje común y corriente se asocia al “texto” con letras, que a su vez es un tanto excluyente de las “imágenes” (esto desde el punto de vista de la experiencia no especializada acerca de los mensajes gráficos y esta declaración no busca ser "elitista" o peyorativa), es decir, el texto son letras mientras que las imágenes son imágenes, por lo que considero que el diseñador debe comenzar a desarrollar sus propios conceptos para que a través de una visión ecléctica se integren al quehacer de la comunicación visual, sólo aquellos conceptos suficientemente claros para ser entendidos y aplicados por los comunicadores tanto expertos como los recién iniciados.

27/1/07

Gombrich y la imagen visual

Un aspecto muy importante dentro de la sociedad es la comunicación que se establece a través de elementos gráficos o visuales. En el capítulo “La imagen visual: su lugar en la comunicación”, Gombrich nos habla de la importancia, trascendencia y “cotidianidad” de los mensajes visuales. Con respecto a esto se puede mencionar que diariamente estamos expuestos a miles de anuncios e informaciones que son percibidos a través del sentido de la vista. A pesar de que la captación de imágenes es un proceso que aparentemente no requiere de gran esfuerzo (al menos para las personas que contamos con nuestros cinco sentidos), no quiere decir que actualmente la comunicación visual se entienda y desarrolle correctamente. La falta de entendimiento de los procesos gráficos comunicativos no solo se identifica en la confusión que en diversas ocasiones enfrentan los receptores de los mensajes visuales sino que también se hace presente en los mismos comunicadores gráficos, ya que muchas veces se desarrollan significantes que lejos de facilitar el entendimiento generan situaciones ambiguas.

Para entender un poco mejor algunas de las características del lenguaje visual, a continuación se comentarán algunos puntos importantes del artículo de Gombrich. En primer lugar cabe destacar que de acuerdo con Karl Bühler (en Gombrich, 2000), el lenguaje (hablando en un sentido amplio), tiene tres funciones: la expresión (síntoma), la activación (señal) y la descripción (símbolo). La función de expresión proporciona información acerca del estado “emocional” del emisor de un cierto mensaje. La función de activación son aquellas características del mensaje emitido que buscan generar una cierta reacción en el receptor del mensaje y la función descriptiva da información situacional del emisor que queda definida en el mensaje (puede ser una situación presente, pasada o futura de una acción, personaje o situación).

Tomando como referencia las descripciones hechas por Bühler acerca de las funciones del lenguaje, se puede identificar la funcionalidad de dichas descripciones en la comunicación visual ya que los tres elementos antes citados pueden aclarar el panorama acerca de los motivos funcionales por los cuales un mensaje fue desarrollado. Aunque no podremos saber con certeza absoluta el estado “emocional” del emisor (función de expresión), a través de un análisis de los elementos utilizados en un determinado significante, se pueden identificar una serie de características individuales que ayudan a determinar, por ejemplo, porque un cierto autor utiliza una determinada línea de diseño. El análisis de la función de activación puede proporcionar al comunicador visual un panorama más claro acerca de los elementos necesarios para que un mensaje sea entendido, es decir, si el diseñador desde un principio identifica cuál o cuáles son las reacciones que se quieren generar en el espectador, entonces la determinación de los elementos necesarios, así como la correcta combinación de los mismos, se verá ampliamente mejorada y el mensaje que se emita será integral. Por último, la función descriptiva ayuda tanto al emisor como al receptor de un mensaje a entender algunos aspectos contextuales que intervienen en el proceso de desarrollo de un mensaje, así como en el proceso de entendimiento de una cierta información, puesto que se puede entender a través de la contextualización, las intenciones de un determinado autor y su respectivo mensaje. Atendiendo estas funciones del lenguaje, el comunicador visual puede ampliar su panorama de planeación creativa con el fin de desarrollar mensajes mejor sustentados.

Debido a que la imagen ha sido ampliamente utilizada a través de la historia para transmitir un gran número de significados de diferentes clases (por ejemplo de tipo político, religioso, comercial, social, etc.), es necesario que se identifiquen ciertos elementos fundamentales para el entendimiento “correcto” del significado que se pretende transmitir. Con respecto a esta situación, Gombrich propone tres variables que son importantes para poder entender el carácter comunicativo de un cierto significante. A continuación se mencionarán las variables propuestas por Gombrich y una breve definición personal de cada uno de ellas para proporcionar un panorama más sencillo de lo que se pretende comunicar en el artículo.

El código es la primera variable y se puede definir como una convención establecida por un conjunto de individuos o sociedad, en donde se asignan una serie de valores o significados a un conjunto de signos de cualquier tipo para poder comunicar y entender una cierta idea o mensaje. El código necesita ser aprendido para que funcione correctamente. Esta variable es necesaria tanto para el que recibe el mensaje como para el que lo emite ya que si el diseñador genera un mensaje cuyos elementos constitutivos definen claramente las características del código, es decir, que un cierto color o forma representen de forma sencilla una idea determinada, por decir algo, entonces el entendimiento de la convención será más fácil para el usuario o receptor.

El texto es la segunda variable y, de acuerdo con Gombrich en este artículo, se refiere a aquella información que se transmite con el objeto de emitir un significado. El “texto” puede ser entendido en esta definición como tipografía, imágenes o el conjunto de ambos elementos. La variable textual permitirá al diseñador determinar cuáles son los elementos más pertinentes para conformar un mensaje, con lo que se beneficiará al receptor de la información, ya que la integración formal será la adecuada respecto a sus necesidades de comunicación y de esta forma podrá realizar una “lectura” fluida del significante.

El contexto es la tercera variable y es un entorno, medio físico o situacional específico (o la combinación de todos ellos) donde se lleva a cabo un proceso comunicativo (desde el punto de vista de la comunicación visual), como puede ser una cierta etapa en la historia (contexto histórico), un determinado lugar (contexto espacial), una determinada sociedad (contexto social), etc. Esta variable le permite al observador entender la intención y función de un cierto mensaje en un tiempo y espacio específico y de esta forma evitar ambigüedades, pero también permite al diseñador determinar cual será el enfoque que será representado gráficamente, es decir, que tipo de contextualización o descontextualización será abordada en la temática de la solución visual.

Estos son algunos aspectos que considero importantes dentro del artículo de Gombrich que nos ayudan a entender y dimensionar mejor la complejidad de la comunicación visual, que no solo está basada en criterios “estéticos” o “visualmente agradables”, sino que implican una serie de procesos comunicativos y perceptuales que deben de ser estudiados y entendidos para poder generar una sociedad visual consciente del papel fundamental de la imagen gráfica.

Por último puedo decir que debido a que nuestra sociedad es altamente dependiente de las imágenes, es necesario que se realice una reflexión más profunda por parte de los diseñadores acerca de las funciones, alcances y limitaciones de la comunicación visual para mejorar la calidad de la misma. No es suficiente, por mencionar algo, la sola utilización de una gran cantidad de gráficos o familias tipográficas en los mensajes, sino que se debe de tomar en cuenta que la decisión última de la mejor propuesta visual está determinada por el público al que nos dirigimos, por lo que la abstracción de elementos es una consecuencia favorable del estudio minucioso de toda la información concerniente a cada problema de comunicación.

Primero lo primero: Acerca del Diseño de Información

Recientemente en la clase de Métodos de Visualización impartida por el Maestro Alejandro Brizuela en la UDLAP, los compañeros de la maestría realizamos una reflexión acerca del significado del término “Diseño de Información”. Para entender un poco mejor el tema del que se estoy hablando comenzaré por citar la descripción del programa de la Maestría en Diseño de Información hecha por la Universidad de las Américas que dice: “La maestría se orienta a la producción de conocimientos en el área del diseño con énfasis en el dominio del Diseño de la Información. El objetivo consiste en crear puentes entre la disciplina proyectual y las disciplinas científicas aproximando ambas áreas del conocimiento y acción para mutuo enriquecimiento”. En esta primera parte de la definición se puede observar que la institución busca generar profesionales de la comunicación, capaces de transmitir mensajes de forma clara y eficaz, de acuerdo con las necesidades del público al que están dirigidos dichos mensajes. Considero que el punto de vista o enfoque del Diseño de Información es sumamente importante ya que actualmente, en el caso del diseño gráfico, es muy común que el diseñador base sus soluciones visuales solamente en el uso de la computadora, olvidándose por completo del proceso de investigación, análisis, selección, estructuración y proyección que implica el proceso creativo de diseñar.

Esta continua dependencia hacia la “tecnología”, ha generado un gran número de contaminación visual, que lejos de comunicar eficazmente, produce un derroche inmenso de recursos naturales, técnicos y económicos. Es por eso que considero importante que el diseñador gráfico se aproxime cada vez más a las disciplinas científicas para poder estructurar debidamente todas sus actividades proyectuales, mejorando de esta forma la calidad sus mensajes visuales y al mismo tiempo pueda argumentar de forma lógica y detallada, todos y cada uno de los elementos que conforman un significante.

Siguiendo con la descripción del programa hecha por la UDLA se menciona lo siguiente: “El egresado de la Maestría en Diseño de Información estará preparado para resolver problemas de comunicación gráfica de manera fundamentada, ya que habrá explorado las distintas áreas del conocimiento y habrá definido procesos de investigación y análisis para su solución. El egresado será un especialista que maneje el discurso de diseño y será un facilitador de la comunicación que se acerque a las ciencias, las ingenierías, la educación, y la administración. El diseñador de información será un especialista que maneje los procesos de significación y de evaluación para lograr resultados gráficos sólidos, lo cual redundará en que su trabajo sea reconocido y apreciado. En resumen, el programa de estudios busca: 1.- La generación de conocimientos y de investigación en Diseño de Información y 2.- La fundamentación de la disciplina para el ejercicio profesional y para la docencia”. Con respecto a esta segunda parte de la descripción del programa de la Universidad de las Américas, independientemente de que todos y cada uno de los objetivos sean alcanzados, se puede interpretar que el diseñador gráfico (digo esto porque es el área disciplinaria a la que pertenezco), es capaz de alcanzar otros campos de acción y no sólo limitarse a manejar más o menos bien una computadora, sino que puede incursionar e interactuar en otros ambientes donde puede opinar, aprender y aportar ideas novedosas e importantes para la elaboración y obtención de resultados eficientes en el área laboral.

Esta visión multidisciplinaria puede ayudar al diseñador a comprender su función comunicativa dentro de la sociedad, puesto que al verse inmerso dentro de un amplio grupo de necesidades y disciplinas en el área laboral que están implicadas en las transmisión de mensajes, la visión de “diseñar para si mismo” o de diseñar “piezas casi artísticas”, tendrá que pasar a un segundo plano en beneficio del bien común del equipo de trabajo. La importancia del diseño va más allá de lo “estético” o “visualmente agradable”, ya que se debe de comprender el compromiso social que se adquiere una vez que se comienza a desarrollar un objeto de diseño, puesto que dicho elemento será percibido por un gran número de personas, por lo que la información transmitida debe de comunicar, en lo posible, la idea planificada por el desarrollador (en este caso el diseñador gráfico).

En lo personal pienso que el Diseño de Información permite al diseñador gráfico ampliar su visión acerca de las actividades que puede desempeñar y con esto se logra una especie de “liberación” del eterno encadenamiento a la computadora y a la “NO aportación e ingerencia” en la toma de decisiones finales y de planeación. Por lo anterior puedo decir que para mi el Diseño de Información es una disciplina que nos permite estructurar adecuadamente una amplia variedad de mensajes, para que sean entendidos en cualquier ámbito social y a cualquier nivel, por lo que según mi opinión, es una buena opción para aquellas personas que están interesadas en comunicar de una forma eficaz más que sólo buscar deslumbrar técnica o tecnológicamente.

Acerca del Diseño de Información encontré dos vínculos relacionados con el tema que pueden ser de interés para las personas que visiten este blog ya que presentan de forma más amplia aspectos relacionados con esta disciplina. Los vínculos son los siguientes:

http://tramullas.com/ai/concepto.pdf
http://www.nosolousabilidad.com/articulos/diseno_informacion.htm

P.D. Si existe algún problema para la visualización del archivo en pdf, por favor deje su correo electrónico para que posteriormente yo le envíe el documento en el formato mencionado.

Agradecería sus comentarios o preguntas acerca del enfoque del Diseño de Información y de su aportación positiva o negativa en la elaboración de mensajes.